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Hoy entrevistamos a Inês y Christian, que desde hace casi 6 meses viven viajando. Han decidido dejar la rutina de la oficina y viajar por el mundo. Han comprado un billete de sola ida para Timor oriental para seguir su viaje improvisando sobre la marcha, como explican en su blog Randomtrip.es

Buenos días chicos, es un placer hablar con vosotros. Empezamos con una pregunta para conoceros mejor: ¿Quiénes eran antes Inês y Christian y quienes son ahora?

Pues Inês y Chris son esencialmente las mismas personas (familia: no os asustéis, nos vais a encontrar simplemente más morenos y peludos pero igual de payasos jajaja) con otras prioridades. Es decir, Inês sigue hablando igual de alto, por los codos, gesticulando mucho y curiosa con cualquiera que se encuentre y Chris sigue igual de divertido, friki, tranquilo y morriñento. Quizás lo que estamos sintiendo que está cambiando es que ponemos más nuestra vida en el centro, en detrimento de las cosas.

Con esto queremos decir que preferimos tener más tiempo para nosotrxs mismxs (y tiempo de calidad) que ganar más pasta. Viajar te ayuda a relativizar y a cambiar de perspectiva. Hay cada vez más momentos en que nos encontramos mirando el uno a la otra pensando “buah, problemas del primer mundo…”. Ojo, las inquietudes de cada persona son valiosas y las preocupaciones subyacentes tienen el valor que tienen para cada una. Además, no es que nos hayamos desprendido totalmente de consumos capitalistas ni mucho menos, no, eso sería prepotente decirlo (a veces nos damos un caprichito, para qué nos vamos a engañar). Pero es cierto que valoramos cada vez más las experiencias en detrimento de las cosas. Y cada persona que se cruza en nuestro camino nos enriquece. Al cambiar de país, de cultura, hasta de gastronomía aprendes muchísimo y nosotrxs nos dimos cuenta de que estábamos priorizando lo equivocado; que esta vida se trata de que seamos felices, siempre respetando lo diferente.

¿Cómo habéis encontrado el valor de dejarlo todo y partir?

El valor lo hemos encontrado en la gente que tenemos en nuestras vidas que nos animaron desde el primer momento y en la gente que fuimos encontrando por el camino en los viajes previos a dar el paso. Nuestra gente nos animó a perseguir este sueño desde que nos planteamos el deseo de intentar vivir viajando, hasta el mimo con que acompañan nuestra aventura actual a diario. También nos ha empujado mucho tener referentes. Comprobar cómo ya había tanta gente trabajando mientras viajaba en nuestro paso (en vacaciones) por Sri Lanka, Perú, Camboya o Malasia hizo que la pregunta “¿Y nosotrxs por qué no lo intentamos también?” fuera creciendo.

A nivel práctico, el valor lo fuimos encontramos con una investigación previa sobre en qué podíamos trabajar para que esto fuera posible. Una vez más, los referentes son muy importantes: ver en qué trabajaban la mayoría de nómadas digitales, indagar en foros, blogs y comunidades nos ayudó a encontrar el camino.

Chris lo tenía más fácil: el SEO es un área muy extendida en el mundo de los trabajos en remoto. Para Inês fue un ejercicio de reinventarse que le ha costado más pero a la vez muy gratificante: está escribiendo sobre feminismos, mujeres y viajes para la sección de viajes del periódico digital Publico.es (quién la conoce sabe cuánto le pega hacer esto) y empezando a hacer sus pinitos en copywriting (por cierto, está en búsqueda de nuevos clientes).

Paralelamente, dedicamos algunas horas a nuestro blog de viajes RandomTrip.es, intentando monetizarlo.

Inês trabajando con vista al mar

¿Cómo habéis decidido convertiros en nómadas digitales?

Todo empezó con nuestro primer viaje largo juntxs. Nos fuimos 15 días a Sri Lanka, nos pillamos una tarjeta SIM para tener internet en el móvil y quedamos bastante sorprendidxs con lo bien que funcionaba internet y lo barato que era. A raíz de esto, empezamos a plantearnos si sería posible vivir viajando por estos países y trabajando a la vez, y a descubrir a mucha otra gente que ya lo estaba haciendo.

La semilla remoter fue creciendo y día tras día, hablábamos sobre este tema, sobre nuestras posibilidades para hacerlo. Llegó un punto en el que teníamos claro que sí o sí queríamos una vida que nos permitiese viajar más que los 25 días de vacaciones al año que teníamos hasta ese momento.

¿Habéis tenido dificultades para adaptaros a este nuevo estilo de vida?

¡Por supuesto que sí! Todo cambio tiene sus pros y sus contras, y este no iba a ser menos. Las más destacadas son:

  • Inestabilidad: al trabajar como freelancers, no tenemos un sueldo fijo a final de mes por lo que nuestro estilo de vida depende de nuestra habilidad para atraer y mantener clientes
  • Conexión a internet: a pesar de que es bastante fácil conseguir conexión a internet por Asia, hay días en los que no es así y que pueden condicionarnos, sobre todo cuando tenemos una llamada importante o una fecha de entrega.
  • Familia y amigxs: al estar viajando lejos de casa, echamos mucho de menos a mucha gente!

Christian

¿Qué habéis aprendido en vuestros viajes, cómo os ha cambiado esta nueva vida?

Hemos aprendido muchísimo estos meses, desde lo más práctico a lo más profundo.

Por ejemplo, Inês ha descubierto una pasión: ha aprendido a bucear, sacandose el certificado internacional de buceo. Chris ha mejorado mucho sus skills de fotógrafo (a fuerza de mucha práctica y lecturas) y está cada vez más adicto. Hemos aprendido a cocinar platos exóticos como el sate empol, tempe manis o gado gado (platos típicos indonesios) aunque el portugués Bacalhau à Brás (de Inês) y las galegas Vieiras ( de Chris) nos siguen saliendo mejor (eso creemos). Hemos aprendido a vivir sin queso y sin aceite de oliva (y ver que es posible cocinar a base de aceite de coco todos los días, aunque echamos muuucho de menos el aceite de oliva) y a comer mucha menos carne (1 o 2 veces a la semana como máximo).

Sabemos brindar en todos los países por los que hemos pasado: el más divertido es en vietnamita que se dice fonéticamente algo como “¡Mot Hai Ba Yooo!”. Y también sabemos lo básico de “hola”, “por favor”, “gracias” y “buenas [introducir mañanas, tardes o noches]” en tetún, bahasa, vietnamita, tagalo o thai. Y más que aprenderemos 🙂

Hemos aprendido a disfrutar más de los silencios, a hacer click en el botón de pausa todos los días a las 18h30 para contemplar la puesta de sol y a ralentizar los ritmos.

Hemos aprendido a poner la vida, y no las cosas, en el centro.

Todos estos aprendizajes lógicamente se manifiestan en nosotrxs y en nuestro cotidiano: somos personas más inquietas, más curiosas, menos inmediatistas. Más pacientes y tolerantes y la vez más libres e improvisadas. Preferimos mil veces pasar una tarde charlando con esa persona que acabamos de conocer que ir corriendo a visitar ese templo que es de visita obligada. Nos asfixian cada vez más las agendas y los planes hechos a más de 2 semanas (esto lo tendremos que adaptar al volver a casa, somos conscientes jajaja).

Lo malo, es que a la vez ha crecido nuestra adicción a internet (si cabe) ya que de ella depende nuestra fuente de ingresos y el contacto con las personas más queridas. Así que el móvil y el ordenador son dos cosas que no podemos sacar del centro, la verdad…

¿Una anécdota de trabajar y vivir fuera de casa?

Ufff, tantas. Por ejemplo, esto de tener la libertad de vivir trabajando desde donde quieras es maravilloso peeero te encuentras con situaciones como la que nos pasó en Vietnam. Chris tenía un skype con un cliente a las 17h y por ese motivo cogimos el bus hasta Hanoi por la mañana. El bus se retrasó muchísimo y llegamos a la ciudad a las 16h50. Entramos en el hotel e hicimos el check in más rápido de la historia, de tal forma que el chico de recepción se asustó y al subir nos enseñó de inmediato donde estaba el baño jajaja (en fin, que la urgencia era otra pero no pasa nada, nunca está de más saberlo).  Conclusión: ¡no se cambia de ubicación los días de reunión!

Otra anécdota fue que mientras Inês estaba tranquilamente escribiendo un artículo en nuestra habitación del homestay en Phuoc Son (un pueblo de las tierras centrales vietnamitas), de repente la caldera del baño de la habitación ¡EXPLOTÓ! Fue un susto terrible porque el baño estaba en llamas y nuestra habitación llena de humo. Salimos corriendo con los bolsos pequeños (que tenían los pasaportes) y todo lo demás se quedó. Felizmente todo quedó en eso, en un gran susto. Se rescataron todas nuestras pertenencias (portátiles y mochilas) , nos cambiaron de habitación y nos pidieron perdón…

También nos pasa a veces mientras estamos trabajando en un café con los portátiles que alguien se acerque a preguntar en qué estamos trabajando; o que el personal de la cafetería haga malabares para encontrar un enchufe donde conectar tu portátil. La verdad es que estamos teniendo muchísimas más experiencias con gente maravillosa que alguien que te dice que no puedes estar allí trabajando tanto tiempo (como ya nos pasó en Europa).

¿Qué consejos podéis dar a quien quiera convertirse en un nómada digital?

Sabiendo lo que sabemos hoy nuestro mejor consejo es que de el paso antes de empezar a viajar. Es mucho más fácil disfrutar del viaje inicialmente si ya tienes algún cliente.

Si quieres probar viviendo de nómada digital indaga en foros y blogs a gente que ya lo está haciendo (¡pregúntanos!) e intenta antes de nada descubrir en qué puedes trabajar a la distancia que te pueda hacer feliz. Las webs de Remoters, RemoteOK o WeWorkRemotely son buenos puntos de partida.

En el mundo digital es muy fácil, pero si lo tuyo no es lo digital hay muchas webs en las que puedes indagar sobre otros tipos de trabajo por el mundo como WorkAway  .

Y si quieres un trabajo estable fuera de tu país, qué mejor que esta web de “Trabajar en el Mundo” para echarte una mano. 😉

Si quieres seguir Inés y Christian en su viaje alrededor del mundo puedes hacerlo a través de su blog Randomtrip o en sus redes sociales, twitter, Facebook e Instagram.

 

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